El uso de pantallas forma parte de la vida diaria: trabajo frente a la computadora, estudios virtuales, redes sociales en el celular y momentos de ocio con videojuegos. Pasar varias horas frente a una pantalla ya no es la excepción, sino la norma, especialmente en ciudades como Lima y otras zonas urbanas del Perú.
En este contexto, muchas personas —sobre todo quienes viven con glaucoma o tienen antecedentes familiares— se hacen una pregunta frecuente en consulta: ¿mirar mucho el celular, la computadora o jugar videojuegos puede aumentar la presión ocular o empeorar el glaucoma? La respuesta corta es clara, pero vale la pena explicarla con calma y con base científica.
¿Mirar pantallas puede causar glaucoma?
No. El uso de pantallas no causa glaucoma ni es un factor que lo desencadene. El glaucoma es una enfermedad crónica del nervio óptico, generalmente asociada a una presión intraocular elevada o a una mayor sensibilidad del nervio, pero su origen está relacionado con factores como la genética, la edad, ciertas condiciones anatómicas del ojo y enfermedades sistémicas.
Hasta la fecha, no existe evidencia científica que demuestre que el celular, la computadora o los videojuegos provoquen glaucoma. Tampoco se ha probado que el contenido digital dañe directamente el nervio óptico. Este es un punto clave para desmontar uno de los mitos más extendidos en salud ocular.
¿Las pantallas elevan la presión ocular?
La evidencia científica indica que las pantallas no elevan la presión intraocular de forma sostenida. La presión ocular puede variar a lo largo del día de manera natural: cambia con el ritmo circadiano, la postura corporal, el estrés o incluso el momento en que se realiza la medición.
Lo que muchas personas describen como “sentir presión en el ojo” no equivale necesariamente a un aumento real de la presión intraocular. Esa sensación suele estar relacionada con fatiga visual, sequedad ocular o tensión alrededor de los ojos, pero solo puede confirmarse con instrumentos médicos en consulta oftalmológica.
Fatiga visual digital: lo que sí puede provocar el uso excesivo de pantallas
Aunque las pantallas no causan glaucoma, sí pueden generar síntomas visuales temporales, conocidos como fatiga visual digital. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Ojo seco o sensación de arenilla
- Visión borrosa transitoria
- Ardor, picazón o cansancio ocular
- Pesadez alrededor de los ojos o dolor de cabeza
Estos síntomas aparecen porque, al mirar pantallas, parpadeamos menos, forzamos la acomodación visual y mantenemos la vista fija durante periodos prolongados. Esa incomodidad es la que muchas veces se confunde con un problema de presión ocular.
Videojuegos y glaucoma: ¿hay un riesgo real?
No hay evidencia que indique que los videojuegos causen daño glaucomatoso ni que empeoren el glaucoma por sí mismos. El problema no es el videojuego, sino el tiempo prolongado sin pausas, la mala iluminación o una postura visual inadecuada.
Para personas con glaucoma, jugar videojuegos no está prohibido. Lo importante es mantener hábitos visuales saludables y no reemplazar los controles médicos por suposiciones basadas en molestias pasajeras.
Recomendaciones para pacientes con glaucoma que usan pantallas
El objetivo no es restringir el uso de tecnología, sino usarla de forma inteligente:
- Regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar un objeto a 20 pies (6 metros) durante 20 segundos.
- Parpadeo consciente: recordar parpadear con mayor frecuencia para evitar el ojo seco.
- Iluminación adecuada: evitar reflejos y contrastes excesivos entre la pantalla y el entorno.
- Pantallas a la altura correcta: ligeramente por debajo del nivel de los ojos.
- No suspender controles oftalmológicos, incluso si no hay molestias.
Pantallas y glaucoma: cuándo sí debes consultar al oftalmólogo
Aunque las pantallas no causan glaucoma, sí es importante acudir a consulta si notas cambios persistentes en la visión, molestias que no mejoran con descanso, visión borrosa frecuente o si tienes antecedentes familiares de glaucoma.
En Glaucoma Lima Center, el control periódico de la presión ocular y del nervio óptico permite diferenciar con claridad entre molestias visuales temporales y signos reales de progresión de la enfermedad. La información confiable y el seguimiento médico son siempre la mejor herramienta para cuidar tu salud visual.
