Mitos y realidad sobre lunares oculares

¿Alguna vez te has mirado al espejo y has notado una pequeña mancha oscura en el ojo? Es una visión que puede generar preguntas y hasta un poco de miedo. Estas manchas, conocidas como lunares oculares, son mucho más comunes de lo que crees. Al igual que los lunares en la piel, la mayoría son inofensivos, pero es natural que surjan dudas y temores.

En este artículo, desmitificaremos todo lo que rodea a los lunares en el ojo, separando la realidad de la ficción. Te daremos la información que necesitas para entender qué son, por qué aparecen y, lo más importante, cuándo debes consultar a un especialista.

¿Qué son exactamente los lunares oculares?

Los lunares oculares, conocidos en términos médicos como nevus, son básicamente una acumulación de células pigmentadas llamadas melanocitos en alguna parte del ojo. Pueden aparecer en diferentes estructuras:

En la parte frontal del ojo (iris y conjuntiva): Son los más visibles y a menudo se parecen a pequeñas pecas en el iris (la parte de color del ojo) o en la conjuntiva (la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo).

En la parte posterior del ojo (coroides): Estos son los más comunes, pero no se pueden ver a simple vista. Se encuentran en la coroides, la capa vascular ubicada debajo de la retina. Solo un oftalmólogo puede detectarlos durante un examen de fondo de ojo.

La mayoría de los nevus oculares son benignos y no causan problemas de visión. Se forman, al igual que los lunares en la piel, por la genética y la exposición al sol.

Nevus de conjuntiva vs. Nevus de iris
¿Tienes un lunar en el ojo? No es lo mismo si está en el blanco (conjuntiva) o en la parte de color (iris). Estas son las diferencias y por qué es importante un seguimiento oftalmológico. (Foto: Glaucoma Lima Center)

Mitos y verdades: lo que realmente necesitas saber

Existen muchas ideas erróneas sobre los lunares en el ojo que pueden generar ansiedad innecesaria. Vamos a aclarar algunas de las más comunes.

Mito 1: Un lunar en el ojo significa que tendré problemas de visión

Falso. La gran mayoría de los lunares oculares son benignos y no afectan la visión. Un nevus en la parte frontal, como en el iris, rara vez interfiere con tu capacidad para ver. Los que se encuentran en la parte posterior, en la coroides, también son inofensivos en la mayoría de los casos. Solo en raras ocasiones, si el lunar es muy grande o está en una zona crítica, podría impactar la visión.

Mito 2: Todos los lunares oculares pueden convertirse en cáncer

Falso. Al igual que con los lunares en la piel, el riesgo de que un nevus ocular se vuelva maligno (se convierta en un melanoma) es extremadamente bajo. La clave está en la observación. Un lunar benigno generalmente se mantiene estable, mientras que un nevus que se está transformando muestra cambios.

¿Cuándo es el momento de preocuparse? Señales de alerta

Aunque la mayoría de los nevus oculares son benignos, existen algunas señales que indican la necesidad de una revisión inmediata por un oftalmólogo. El riesgo de que un nevus se convierta en melanoma es pequeño, pero real. Un especialista examinará el lunar en busca de signos de crecimiento o cambio.

Según la Asociación Española de Afectados por Glaucoma y otras patologías oculares (AEAG), hay una regla simple para recordar los factores de riesgo de un nevus que podría ser maligno: la sigla «To Find Small Ocular Melanoma» (encontrar un pequeño melanoma ocular).

  • Thicknes (Grosor): Si el lunar sobresale o se engrosa.
  • Fluid (Fluido): Acumulación de líquido alrededor del lunar.
  • Symptoms (Síntomas): Como destellos de luz o una sombra en la visión.
  • Orange pigment (Pigmento naranja): La presencia de manchas de color naranja sobre el lunar.
  • Margins (Márgenes): Si los bordes del lunar son irregulares.
  • Diameter (Diámetro): Lunares de más de 2 mm de diámetro.
  • Ulceration (Ulceración): Presencia de heridas en la superficie.

Si notas alguno de estos cambios, no entres en pánico, pero agenda una cita con un oftalmólogo lo antes posible. La detección temprana es clave para un tratamiento exitoso.

El nevus ocular es una agrupación de células llamadas melanocitos
El nevus ocular es una agrupación de células llamadas melanocitos, que son las responsables de producir el pigmento que hallamos en la piel, el cabello o los ojos. (Foto: areaoftalmológica)

El rol del oftalmólogo y la importancia de los chequeos regulares

La mejor manera de cuidar de tus ojos es con revisiones periódicas. Un oftalmólogo no solo puede detectar un nevus ocular, sino también monitorear su estado a lo largo del tiempo.

Durante el examen, el especialista utiliza instrumentos especiales para observar el fondo del ojo, incluso si tienes un lunar en una zona no visible. Si se detecta un lunar, el oftalmólogo lo medirá y tomará una imagen para poder compararla en futuras visitas.

Las revisiones anuales son cruciales, especialmente si ya sabes que tienes un nevus ocular. No solo te ayudarán a mantener un registro de cualquier cambio en el lunar, sino que también son la mejor forma de detectar a tiempo otras enfermedades oculares como el glaucoma o las cataratas.

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