Glaucoma silencioso por qué en Perú detecta cuando hay daño avanzado

El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el Perú y, al mismo tiempo, una de las enfermedades oculares más difíciles de detectar a tiempo. Su carácter silencioso hace que muchas personas convivan con la enfermedad durante años sin saberlo, hasta que el daño visual ya es significativo.

Según información del Ministerio de Salud (Minsa) y del Instituto Nacional de Oftalmología (INO), más del 50 % de las personas con glaucoma en el país desconocen que lo padecen. Esta realidad explica por qué una gran proporción de diagnósticos se realiza en etapas avanzadas, cuando la pérdida visual ya no puede revertirse.

¿Por qué el glaucoma es una enfermedad silenciosa?

El glaucoma, especialmente el de ángulo abierto —el tipo más frecuente—, no suele causar dolor ni molestias evidentes en sus etapas iniciales. El daño ocurre de manera progresiva en el nervio óptico, afectando primero la visión periférica, una zona del campo visual que el cerebro compensa con facilidad.

Por este motivo, muchas personas sienten que “ven bien” y no perciben cambios hasta que la enfermedad está avanzada. El INO y organismos internacionales como el National Eye Institute coinciden en que esta ausencia de síntomas tempranos es una de las principales razones del diagnóstico tardío.

El diagnóstico tardío: una realidad frecuente en el Perú

En el contexto peruano, el carácter silencioso del glaucoma se combina con otros factores. El Minsa ha señalado en diversas campañas de salud visual que una gran parte de la población acude al oftalmólogo solo cuando presenta molestias o pérdida visual evidente.

Cuando el glaucoma se detecta en fases avanzadas, el daño al nervio óptico ya es irreversible. Si bien el tratamiento puede frenar la progresión, no es posible recuperar la visión perdida, lo que impacta directamente en la calidad de vida del paciente.

Falta de controles preventivos y chequeos oftalmológicos

A diferencia de otras enfermedades crónicas, el glaucoma no cuenta con programas de tamizaje masivo en el país. Aunque el Minsa recomienda evaluaciones oftalmológicas periódicas a partir de los 40 años, especialmente en personas con antecedentes familiares, esta recomendación no siempre se cumple.

Muchas personas nunca se han realizado una medición de presión ocular ni una evaluación del nervio óptico. Esta falta de cultura preventiva contribuye a que el glaucoma avance sin ser detectado durante años.

Barreras de acceso a la atención oftalmológica

Otro factor importante en el Perú son las barreras de acceso a la atención especializada. En algunas regiones, el acceso a oftalmólogos, equipos diagnósticos y exámenes complementarios es limitado, lo que retrasa la detección oportuna.

Incluso en zonas urbanas, no todos los chequeos médicos incluyen una evaluación ocular completa. Esto hace que el glaucoma pase desapercibido en consultas generales, especialmente cuando el paciente no presenta síntomas.

¿Qué exámenes permiten detectar el glaucoma a tiempo?

La detección temprana del glaucoma requiere una evaluación oftalmológica integral. Entre los exámenes más importantes se encuentran la medición de la presión intraocular, la evaluación clínica del nervio óptico y el campo visual.

Exámenes complementarios como la tomografía de coherencia óptica (OCT) permiten identificar daño estructural en etapas muy tempranas. Estos estudios, interpretados por un especialista, son clave para iniciar tratamiento oportuno y evitar la progresión de la enfermedad.

Detectar el glaucoma a tiempo sí puede cambiar el pronóstico

Aunque el daño causado por el glaucoma no se puede revertir, un diagnóstico temprano sí permite conservar la visión. El tratamiento adecuado y el seguimiento regular ayudan a controlar la presión ocular y a frenar el avance del daño en el nervio óptico.

Por ello, los especialistas coinciden en que la prevención y los controles periódicos son la herramienta más efectiva frente a esta enfermedad silenciosa.

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