El cierre del año suele estar lleno de balances, metas cumplidas y nuevos objetivos por plantear. Pero entre el trabajo, las compras y los compromisos familiares, muchas veces dejamos algo esencial para después: la salud visual. La mayoría de enfermedades oculares avanzan de forma silenciosa, sin dolor ni síntomas evidentes en sus primeras etapas. Por eso, realizarse un chequeo oftalmológico antes de terminar el año no es solo una buena costumbre, sino una verdadera inversión en calidad de vida.
Después de los 40 años, el riesgo de desarrollar cataratas, glaucoma, enfermedades de la retina o problemas asociados a la diabetes aumenta progresivamente. Entonces el diagnóstico temprano se vuelve clave para prevenir la pérdida visual irreversible. Aprovechar las últimas semanas del año para hacerse un control puede marcar una gran diferencia en el largo plazo.
¿Por qué fin de año es un buen momento para un control oftalmológico?
Desde el punto de vista médico, no existe un “mes ideal” universal para revisar los ojos, pero sí hay razones prácticas por las que fin de año resulta especialmente conveniente. Muchas personas cuentan todavía con cobertura activa de seguros o sistemas de salud, tienen más tiempo libre por vacaciones y, además, pueden cerrar el año con la tranquilidad de saber que su visión está en buen estado.
Los especialistas también recomiendan controles anuales porque algunas enfermedades, como el glaucoma, pueden avanzar sin provocar molestias hasta que el daño ya es severo. La gran mayoría de las personas con glaucoma no sabe que lo padece, justamente porque en etapas iniciales no hay síntomas claros. Lo mismo ocurre con la retinopatía diabética, que puede empezar a dañar la retina incluso antes de que el paciente note cambios en su visión.
En el caso del Perú, el Ministerio de Salud (MINSA) ha advertido que las enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión van en aumento, y ambas tienen un impacto directo sobre la salud ocular. Por ello, los exámenes preventivos son cada vez más necesarios, incluso en personas que creen ver “perfecto”.
Exámenes visuales que no deberías postergar
Un chequeo oftalmológico completo no se limita solo a leer letras en una cartilla. Involucra una serie de pruebas que permiten evaluar diferentes estructuras del ojo. Entre las más importantes se encuentran:
- Medición de la presión intraocular (tonometría): fundamental para el despistaje de glaucoma. Este examen detecta si la presión dentro del ojo está en rangos normales.
- Fondo de ojo: permite observar directamente la retina, el nervio óptico y los vasos sanguíneos. Es clave para detectar retinopatía diabética, degeneración macular y daños por hipertensión.
- Examen del nervio óptico: esencial en el seguimiento del glaucoma.
- Agudeza visual y refracción: evalúan si existe necesidad de lentes o cambios en la medida actual.
- OCT (Tomografía de Coherencia Óptica): tecnología de alta precisión que analiza capas de la retina y del nervio óptico, muy utilizada en pacientes con glaucoma, diabetes o sospecha de enfermedades maculares.
La OMS destaca que hasta el 80 % de los casos de discapacidad visual podrían prevenirse o tratarse si se detectan a tiempo. Este dato refuerza la importancia de no postergar los controles, incluso cuando no hay síntomas evidentes.
¿Cada cuánto tiempo debo revisar mis ojos?
La frecuencia del control depende de la edad, antecedentes familiares y enfermedades previas. Como guía general:
- Personas menores de 40 años sin factores de riesgo: cada 2 a 3 años.
- Mayores de 40 años: al menos una vez al año.
- Pacientes con diabetes, hipertensión, miopía alta o antecedentes familiares de glaucoma: controles más frecuentes, según indique el oftalmólogo.
Es importante recordar que esta información es solo una orientación. La interpretación final de los exámenes y la periodicidad de los controles siempre debe estar a cargo de un especialista.
Cerrar el año cuidando lo más valioso: tu visión
Así como programamos chequeos cardiológicos o análisis de sangre, los ojos también necesitan atención periódica. Muchas veces damos por sentada nuestra visión hasta que aparece un problema. Sin embargo, detectar a tiempo una catarata incipiente, una alteración en la presión ocular o un daño en la retina puede evitar cirugías complejas y pérdidas visuales irreversibles en el futuro.
En este cierre de año, regalarse un control oftalmológico es también una forma de autocuidado. Si hace más de un año que no revisas tu vista, si tienes una enfermedad crónica, antecedentes familiares de glaucoma o simplemente quieres empezar el nuevo año con tranquilidad, este es un buen momento para hacerlo. En Glaucoma Lima Center, un equipo de profesionales puede orientarte con tecnología de alta precisión y una evaluación integral de tu salud visual.
