El glaucoma es una enfermedad ocular crónica que requiere seguimiento constante para evitar el daño progresivo del nervio óptico. Además del tratamiento médico, muchos pacientes se preguntan si ciertos hábitos cotidianos —como tomar café, consumir alcohol o beber energizantes— pueden influir en la presión intraocular o en la evolución de la enfermedad.
La respuesta no es absoluta. La evidencia científica muestra que estas bebidas no causan glaucoma, pero sí pueden tener efectos transitorios o indirectos sobre la presión ocular y otros factores relevantes para la salud visual. Por ello, los especialistas recomiendan analizar cada caso de forma individual, basándose en estudios clínicos y controles oftalmológicos regulares.
Café y cafeína: ¿afectan la presión ocular?
La cafeína es un estimulante ampliamente consumido y presente en el café, el té, algunas gaseosas y bebidas energéticas. Diversos estudios han evaluado su impacto sobre la presión intraocular (PIO).
Investigaciones publicadas en Ophthalmology y disponibles en PubMed indican que el consumo de café con cafeína puede provocar un aumento leve y transitorio de la presión intraocular, generalmente dentro de los primeros 60 a 90 minutos posteriores a la ingesta. Este aumento suele ser pequeño —alrededor de 1 mmHg— y tiende a normalizarse en pocas horas.
En personas sin glaucoma, este cambio suele carecer de relevancia clínica. Sin embargo, en pacientes con glaucoma o hipertensión ocular, estos picos temporales podrían ser más significativos dentro del manejo global de la enfermedad.
Un estudio poblacional basado en datos del UK Biobank, publicado en Ophthalmology, mostró que el consumo habitual de café no se asocia de forma directa con glaucoma en la población general. No obstante, sí se observó que en personas con predisposición genética a presión ocular elevada, un mayor consumo de cafeína se relacionó con valores de PIO más altos y mayor prevalencia de glaucoma.
Alcohol y glaucoma: lo que se sabe hasta ahora
La relación entre alcohol y glaucoma ha sido estudiada principalmente a través de análisis poblacionales. Revisiones publicadas en Nutrients y Journal of Glaucoma señalan que el consumo habitual de alcohol podría asociarse con valores ligeramente más altos de presión intraocular y una mayor prevalencia de glaucoma de ángulo abierto en algunos grupos.
Sin embargo, la evidencia es heterogénea y los efectos observados suelen ser modestos. Parte de esta relación podría explicarse por el impacto del alcohol en la presión arterial, la circulación sanguínea y otros factores vasculares que influyen en la salud del nervio óptico.
Los especialistas coinciden en que el alcohol no causa glaucoma, pero su consumo excesivo podría interferir indirectamente con el control de la enfermedad, especialmente en pacientes con otros factores de riesgo cardiovascular.
Bebidas energéticas: una alerta para pacientes con glaucoma
Las bebidas energéticas merecen una mención especial. A diferencia del café, suelen contener altas concentraciones de cafeína, además de otros estimulantes como taurina y guaraná.
Aunque la evidencia específica sobre bebidas energéticas y glaucoma es limitada, su composición sugiere que pueden provocar picos más marcados de presión intraocular y presión arterial, especialmente cuando se consumen en exceso o de forma repetida. Artículos de revisión clínica en salud ocular advierten que este tipo de bebidas puede amplificar los efectos estimulantes de la cafeína, lo que resulta relevante en pacientes con glaucoma o hipertensión ocular.
Por este motivo, muchos oftalmólogos recomiendan moderación o evitarlas en personas con glaucoma, sobre todo si se han observado variaciones de presión ocular en los controles.
¿Qué recomiendan los especialistas?
Las principales sociedades oftalmológicas, como la American Academy of Ophthalmology (AAO), coinciden en que no existen prohibiciones universales respecto al consumo de café o alcohol en pacientes con glaucoma. La clave está en el manejo individualizado.
Informar al oftalmólogo sobre los hábitos de consumo, mantener controles periódicos de la presión ocular y no suspender el tratamiento indicado son pilares fundamentales. Si se detectan variaciones de la PIO asociadas a ciertos hábitos, el especialista podrá orientar ajustes personalizados.
El control del glaucoma va más allá del uso de gotas oftálmicas: incluye el seguimiento médico, el estilo de vida y la identificación de factores que pueden influir en la presión ocular.
En Glaucoma Lima Center, evaluamos cada caso de manera integral para ayudarte a proteger tu visión y mantener un control óptimo de la enfermedad a largo plazo.
