Dormir bien es fundamental para la salud general, pero en personas con glaucoma el descanso cumple un rol aún más relevante. Diversos estudios han demostrado que la presión intraocular —principal factor de riesgo en el glaucoma— no se mantiene estable durante el día, sino que presenta variaciones importantes durante la noche y el sueño. Estas fluctuaciones pueden influir en el control de la enfermedad, incluso cuando el tratamiento está correctamente indicado.
Aunque el sueño no causa glaucoma, la evidencia científica señala que ciertos hábitos nocturnos, como la posición al dormir o la presencia de trastornos del sueño, pueden influir en la presión ocular y, a largo plazo, en la salud del nervio óptico. Comprender esta relación permite a los pacientes adoptar medidas simples que complementen su tratamiento oftalmológico.
Cómo el sueño influye en la presión ocular
Durante el sueño, especialmente al estar en posición horizontal, la presión intraocular tiende a aumentar de forma natural. La Glaucoma Research Foundation explica que este incremento puede ser significativo y pasar desapercibido, ya que la presión suele medirse únicamente durante el día en consulta oftalmológica. Algunos estudios estiman que la presión ocular puede elevarse entre un 10 % y 20 % mientras dormimos.
La posición al dormir también juega un papel importante. Investigaciones publicadas en Investigative Ophthalmology & Visual Science han demostrado que dormir de lado o boca abajo puede generar una presión mayor en el ojo que queda apoyado, lo que resulta especialmente relevante en pacientes con glaucoma asimétrico. Dormir siempre sobre el mismo lado podría asociarse con una progresión más rápida del daño en ese ojo.
Otro factor clave es la altura de la cabeza. Estudios clínicos han observado que elevar la cabeza entre 20 y 30 grados durante el sueño puede ayudar a reducir la presión intraocular nocturna en comparación con dormir completamente plano. Esta medida sencilla puede lograrse utilizando almohadas firmes o ajustando ligeramente la inclinación de la cama.
Además, los trastornos del sueño, como la apnea obstructiva del sueño, han sido vinculados con un mayor riesgo de daño del nervio óptico. Según la American Academy of Ophthalmology y publicaciones del Journal of Glaucoma, los episodios repetidos de falta de oxígeno durante la noche pueden afectar la irrigación del nervio óptico, contribuyendo a la progresión del glaucoma en algunos pacientes.
Recomendaciones para dormir mejor si tienes glaucoma
Adoptar hábitos de sueño saludables puede ser un complemento importante del tratamiento médico, aunque nunca reemplaza el uso de gotas ni los controles oftalmológicos. Entre las recomendaciones respaldadas por la evidencia se encuentran:
- Dormir preferentemente boca arriba, evitando apoyar siempre el mismo ojo.
- Mantener la cabeza ligeramente elevada durante el descanso nocturno.
- Procurar horarios de sueño regulares y un descanso adecuado.
- Informar al oftalmólogo si existen síntomas de apnea del sueño, como ronquidos intensos, pausas respiratorias o somnolencia diurna.
- No modificar ni suspender el tratamiento para el glaucoma sin indicación médica.
Es importante recordar que cada paciente es distinto. Lo que resulta útil para una persona puede no serlo para otra, por lo que cualquier cambio en los hábitos debe evaluarse dentro de un seguimiento oftalmológico integral.
Un enfoque integral para proteger tu visión
El control del glaucoma va más allá de la presión medida en consulta. Considerar factores como el sueño, el descanso y otros aspectos del estilo de vida permite una mirada más completa sobre la salud del nervio óptico. En Glaucoma Lima Center evaluamos cada caso de manera personalizada, integrando diagnóstico, tratamiento y educación del paciente para proteger la visión a largo plazo.
Si tienes glaucoma o sospechas que tu descanso podría estar influyendo en tu salud ocular, una evaluación especializada puede marcar la diferencia.
