Glaucoma uso mascarillas ajustadas pueden afectar presión ocular

Desde la pandemia, el uso prolongado de mascarillas —especialmente modelos ajustados como N95 o FFP2— se volvió parte de la rutina diaria. Para muchos pacientes con glaucoma o con riesgo de desarrollarlo, esto ha generado una duda recurrente en la consulta oftalmológica: ¿usar mascarilla durante varias horas puede elevar la presión ocular?

La preocupación no es infundada, pero la respuesta debe basarse en evidencia científica. Hoy existen estudios que permiten aclarar este tema con datos objetivos, diferenciando entre cambios transitorios, molestias oculares comunes y verdaderos riesgos para la salud visual.

¿El uso de mascarillas puede aumentar la presión intraocular?

La presión intraocular (PIO) es uno de los principales factores de riesgo del glaucoma. Cuando se eleva de forma sostenida, puede dañar progresivamente el nervio óptico. Por eso, cualquier situación que se perciba como capaz de modificarla genera inquietud en los pacientes.

La evidencia disponible indica que el uso de mascarillas en reposo no produce aumentos clínicamente significativos de la presión intraocular. Estudios observacionales publicados en Graefe’s Archive for Clinical and Experimental Ophthalmology y Journal of Glaucoma evaluaron la PIO en pacientes con y sin glaucoma usando mascarillas ajustadas y no encontraron cambios relevantes en condiciones habituales.

Sin embargo, algunos trabajos —como el publicado en Eye (Nature) en 2021— observaron que durante actividad física moderada, el uso de mascarillas ajustadas puede generar aumentos leves y transitorios de la PIO (1–2 mmHg). Los autores aclaran que estas variaciones se encuentran dentro del rango fisiológico normal y no representan un riesgo para la mayoría de pacientes, especialmente si el glaucoma está controlado.

En resumen: no hay evidencia de que las mascarillas causen glaucoma ni eleven la presión ocular de forma sostenida.

Mascarillas, medición de presión ocular y molestias asociadas

Un punto importante es que el uso de mascarillas sí puede influir indirectamente en las mediciones de presión ocular si no están correctamente colocadas durante el examen. Investigaciones publicadas en Ophthalmology and Therapy señalan que el flujo de aire ascendente —cuando la mascarilla no sella bien en el puente nasal— puede interferir con la tonometría y generar lecturas ligeramente más altas.

Por eso, durante una consulta oftalmológica, es clave que el profesional:

  • Ajuste adecuadamente la mascarilla del paciente
  • Controle que el aire no se dirija hacia los ojos
  • Repita la medición si el resultado no coincide con el historial previo

Además, el uso prolongado de mascarillas se ha asociado a un aumento de síntomas de ojo seco, un fenómeno descrito como mask-associated dry eye (MADE) en publicaciones del American Journal of Ophthalmology. Ardor, sensación de presión, visión borrosa temporal o cansancio ocular pueden confundirse erróneamente con un aumento de presión intraocular, cuando en realidad no lo son.

Glaucoma y mascarillas: qué deben tener en cuenta los pacientes

Para personas con glaucoma —especialmente en estadios avanzados— la recomendación no es evitar el uso de mascarillas, sino mantener controles oftalmológicos regulares y comunicar cualquier molestia persistente.

Algunas recomendaciones prácticas incluyen:

  • Asegurar un buen ajuste nasal de la mascarilla
  • Usar lubricantes oculares si hay síntomas de sequedad
  • Evitar suspender controles por temor infundado
  • Informar al oftalmólogo si se perciben cambios visuales nuevos

La evidencia médica actual coincide en que el control del glaucoma depende del seguimiento clínico, no del uso o no de mascarillas.

Mascarillas y glaucoma: cuándo sí consultar al oftalmólogo

Si bien el uso de mascarillas ajustadas no eleva la presión ocular de forma peligrosa, es importante consultar si aparecen:

  • Cambios persistentes en la visión
  • Aumento de molestias oculares que no ceden
  • Resultados de presión ocular distintos a los habituales

En Glaucoma Lima Center, realizamos evaluaciones especializadas de presión intraocular, nervio óptico y campo visual, con tecnología de precisión y un enfoque individualizado. Agendar un control oportuno es la mejor manera de proteger tu visión, incluso cuando “todo parece estar bien”.

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