¿Alguna vez te has preguntado si esa condición que afecta a un familiar podría también afectarte a ti? Cuando hablamos de glaucoma, esta pregunta es especialmente relevante. No estamos hablando de una simple coincidencia; la ciencia ha demostrado una fuerte conexión entre el historial familiar y el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Si tu padre, madre, hermano o hermana ha sido diagnosticado con glaucoma, tus probabilidades de padecerlo pueden ser hasta 4 a 9 veces mayores que las de la población general.
Pero, ¿qué significa esto exactamente? Significa que no podemos darnos el lujo de ignorar las señales. El glaucoma es una enfermedad traicionera, a menudo apodada el «ladrón silencioso de la vista», porque en sus etapas iniciales no presenta síntomas. Poco a poco, y sin que te des cuenta, va dañando el nervio óptico, que es como el cable que conecta tus ojos con tu cerebro. Este daño es irreversible y, si no se detecta y trata a tiempo, puede llevar a una pérdida de visión permanente e incluso a la ceguera.
Por eso, si el glaucoma ya está presente en tu árbol genealógico, es fundamental que tomes un papel activo en la protección de tu propia visión y la de tus seres queridos. No es cuestión de alarmarse, sino de informarse y actuar con prevención.

¿Por qué la genética juega un papel importante en el glaucoma?
La investigación científica nos ha permitido entender mejor cómo la herencia influye en el desarrollo del glaucoma. Si bien no se trata de un único gen, se han identificado múltiples genes que pueden aumentar la susceptibilidad a esta enfermedad. Estos genes pueden influir en diversos factores, como la presión intraocular (PIO), que es el principal factor de riesgo para el glaucoma, o la resistencia de las fibras nerviosas del nervio óptico al daño.
Por ejemplo, estudios han demostrado que ciertas variantes genéticas están asociadas con un mayor riesgo de desarrollar glaucoma primario de ángulo abierto (GPAA), la forma más común de la enfermedad. La Asociación Americana de Oftalmología (AAO) destaca que tener un familiar de primer grado (padres, hermanos, hijos) con glaucoma aumenta significativamente tu riesgo.
Además, algunas formas menos comunes de glaucoma, como el glaucoma congénito o el glaucoma juvenil, tienen un componente genético aún más fuerte. Esto refuerza la idea de que la herencia familiar es un factor de peso que no podemos pasar por alto. Es como si la genética te diera una predisposición, y otros factores, como la edad o ciertas condiciones médicas, pudieran ser los detonantes.

¿Qué plan de prevención personalizado puedes tomar?
Entonces, si tienes antecedentes familiares de glaucoma, ¿qué puedes hacer al respecto? La respuesta es clara: la detección temprana es tu mejor arma.
No pospongas tus citas con el oftalmólogo. Si tienes antecedentes familiares, es crucial que te realices exámenes oculares completos con dilatación de pupila al menos una vez al año, o con la frecuencia que tu médico te indique. Estos exámenes van más allá de una simple prueba de visión; permiten al especialista evaluar la presión intraocular, el nervio óptico y el ángulo de drenaje del ojo, todo lo cual es vital para detectar el glaucoma en sus etapas iniciales.
El otro paso es informar a tu oftalmólogo sobre tu historial familiar. Esto te permitirá evaluar tu riesgo de manera más precisa y ajustar la frecuencia y el tipo de pruebas que necesitas. Además, debes saber que el glaucoma es a menudo asintomático en sus primeras etapas, en algunas personas pueden aparecer señales como visión borrosa, halos alrededor de las luces, dolor ocular o de cabeza. Si experimentas alguno de estos síntomas, busca atención médica de inmediato. Recuerda que no todos los tipos de glaucoma se comportan de la misma manera.
Aunque la genética juegue un papel, mantener un estilo de vida saludable siempre es beneficioso para tu salud general, incluyendo la ocular. Una dieta equilibrada, ejercicio regular y evitar el tabaquismo pueden contribuir a un mejor bienestar.
Recuerda que la información que te comparto busca ser una guía. Siempre debes consultar a un profesional de la salud ocular para un diagnóstico y plan de tratamiento personalizado. El glaucoma no espera, no esperes tú tampoco. Considerando que esta enfermedad es conocido como «el ladrón silencioso de la vista»»», avanza sin síntomas, por eso la prevención es clave. Un examen a tiempo puede proteger tu vista. Consulta al Dr. Walter Sánchez Reyes, especialista en Glaucoma y Catarata. No pospongas tu chequeo oftalmológico. Agenda tu cita hoy: (01) 710 – 0690 / 924 878 833 / 905 440 065.