Muchas personas asocian la visita al oftalmólogo únicamente con problemas para ver de lejos o de cerca. Sin embargo, existe una parte del ojo que cumple un rol clave no solo en la visión, sino también en la detección temprana de diversas enfermedades: la retina. Este tejido nervioso, ubicado en la parte posterior del ojo, transforma la luz en señales que viajan al cerebro y, al mismo tiempo, refleja el estado de la salud general del organismo.
Según el National Eye Institute (NEI) y la American Academy of Ophthalmology (AAO), una evaluación de retina puede revelar alteraciones oculares y sistémicas incluso antes de que aparezcan síntomas evidentes. Por eso, los exámenes de retina forman parte esencial de un diagnóstico ocular integral y de la medicina preventiva.
Qué es una evaluación de retina y qué enfermedades puede detectar
La evaluación de retina —también conocida como fondo de ojo— permite al oftalmólogo observar directamente la retina, el nervio óptico y los vasos sanguíneos. Para ello, suele realizarse un examen con dilatación pupilar y, en algunos casos, estudios complementarios como la tomografía de coherencia óptica (OCT).
Este examen es fundamental para detectar enfermedades oculares como la retinopatía diabética, la degeneración macular relacionada con la edad, el daño del nervio óptico asociado al glaucoma, o las oclusiones vasculares. Muchas de estas patologías pueden avanzar de manera silenciosa y causar pérdida visual irreversible si no se diagnostican a tiempo.
La American Academy of Ophthalmology señala que el fondo de ojo dilatado es una de las herramientas más importantes para identificar cambios tempranos en la retina, incluso en personas que creen ver bien. Por ello, su realización periódica es clave, especialmente en adultos mayores, personas con antecedentes familiares o pacientes con enfermedades crónicas.
Qué dice la retina sobre tu salud general
La retina no solo revela problemas visuales. Al contener una red muy fina de vasos sanguíneos y tejido nervioso, puede mostrar signos tempranos de enfermedades sistémicas como la diabetes, la hipertensión arterial y algunos trastornos cardiovasculares. De hecho, el National Eye Institute destaca que la retinopatía diabética suele ser uno de los primeros indicadores visibles del daño que la diabetes produce en el cuerpo.
Además, cambios en la retina pueden alertar sobre problemas circulatorios, inflamatorios o neurológicos. Por esta razón, una evaluación de retina es recomendada incluso en personas sin molestias visuales aparentes, ya que permite una mirada integral de la salud ocular y general.
En centros especializados como Glaucoma Lima Center, la evaluación de retina forma parte del enfoque preventivo y del seguimiento de pacientes con riesgo de glaucoma y otras enfermedades que comprometen la visión. Detectar a tiempo una alteración puede marcar la diferencia entre conservar una buena calidad visual o enfrentar complicaciones mayores.
En suma
La evaluación de retina es mucho más que un examen ocular: es una ventana a tu salud. Realizar controles periódicos, especialmente a partir de los 40 años o si existen factores de riesgo, es una decisión clave para proteger tu visión y tu bienestar general. Agenda tu evaluación ocular integral en Glaucoma Lima Center y cuida tus ojos con un enfoque preventivo y especializado.
