Las cataratas son una de las principales causas de visión borrosa en personas mayores. Con el paso de los años, el cristalino —la lente natural del ojo— pierde transparencia, lo que dificulta ver con nitidez, distinguir colores o manejar de noche. Aun así, muchas personas postergan la cirugía por miedo, dudas o ideas equivocadas sobre la edad y los riesgos.
La buena noticia es que la cirugía de cataratas es hoy uno de los procedimientos oftalmológicos más seguros y frecuentes en el mundo. En adultos mayores, bien evaluados, suele ofrecer una mejora significativa de la visión y de la calidad de vida. Informarse correctamente es el primer paso para tomar una decisión con tranquilidad.
¿La edad es un impedimento para la cirugía de cataratas?
No. No existe un límite máximo de edad para operarse de cataratas. Según la American Academy of Ophthalmology (AAO), la indicación de cirugía no depende de los años cumplidos, sino del impacto que la catarata tiene en la visión y en las actividades diarias del paciente.
Personas de 70, 80 o incluso más de 90 años pueden operarse si su estado general lo permite. Lo importante es una evaluación médica integral que considere enfermedades frecuentes en la adultez mayor, como hipertensión, diabetes o problemas cardíacos, y cómo estas pueden influir en el procedimiento y la recuperación.
Evaluación preoperatoria: el paso más importante antes de operarte
Antes de una cirugía de cataratas, el oftalmólogo realiza una evaluación ocular completa. Esta etapa es clave para detectar otras enfermedades que pueden afectar el resultado visual, como glaucoma, degeneración macular relacionada con la edad o alteraciones en la retina.
El National Eye Institute (NEI) señala que una correcta evaluación preoperatoria permite planificar la cirugía de forma personalizada y establecer expectativas realistas. En adultos mayores, este análisis cuidadoso es aún más importante, ya que no toda visión borrosa se debe únicamente a la catarata.
Lentes intraoculares y resultados esperados en adultos mayores
Durante la cirugía se retira el cristalino opaco y se coloca un lente intraocular artificial. Existen distintos tipos: monofocales, tóricos (para astigmatismo) y multifocales. La elección depende de las características del ojo, las enfermedades asociadas y el estilo de vida del paciente.
La AAO aclara que la cirugía de cataratas mejora la visión afectada por la opacidad del cristalino, pero no corrige enfermedades del nervio óptico o la retina. Por eso, en adultos mayores es fundamental comprender qué puede mejorar y qué no tras la operación.
Recuperación, cuidados y seguimiento después de la cirugía
La recuperación suele ser rápida y progresiva. La mayoría de los pacientes nota mejoría visual en pocos días, aunque la estabilización completa puede tardar algunas semanas. El uso correcto de las gotas, evitar esfuerzos intensos y asistir a los controles son parte esencial del proceso.
En personas mayores, la recuperación puede variar según la salud ocular previa, pero con seguimiento adecuado los resultados suelen ser muy satisfactorios.
Cirugía de cataratas: una decisión informada es clave
Operarse de cataratas en la adultez mayor no solo es posible, sino que puede marcar una gran diferencia en la autonomía, la seguridad y la calidad de vida. Cada ojo es distinto y cada paciente necesita una evaluación personalizada antes de tomar una decisión.
En Glaucoma Lima Center, realizamos evaluaciones oftalmológicas completas para determinar si la cirugía de cataratas es la mejor opción para ti y en qué momento realizarla con seguridad. Agenda tu cita con nuestros especialistas y cuida tu visión con confianza.
