La córnea es la ventana transparente de nuestro ojo, esa cúpula delicada y curva que se encuentra en la parte frontal. Es una estructura asombrosa que no solo nos protege de agentes externos, sino que también es fundamental para enfocar la luz en la retina, permitiéndonos ver con claridad. Imagínate lo crucial que es: sin una córnea sana, nuestra visión se vería comprometida significativamente. En este artículo aprenderemos a identificar cómo las enfermedades de la córnea pueden perjudicar la vida de las personas. Por eso, quiero que conozcas las afecciones más comunes y cómo podemos proteger tu vista.
Queratitis, la inflamación que amenaza la claridad visual
Imagínate un rasguño en el cristal de tus gafas; así de molesta y preocupante puede ser la queratitis. Se trata de una inflamación de la córnea, y puede ser causada por diversas razones, desde una simple abrasión hasta infecciones serias. Las infecciones más comunes pueden ser:
- Bacterianas: debido al uso inadecuado de lentes de contacto. Si usas lentes, ¿te lavas siempre las manos antes de manipularlas? ¿Las desinfectas correctamente?
- Virales: el más conocido es el herpes simple, el mismo que causa el herpes labial, puede afectar tu córnea (queratitis herpética). Una vez que lo tienes, el virus puede permanecer latente y reactivarse con el estrés o la exposición al sol.
- Fúngicas: pueden ser muy graves y ocurren a menudo después de una lesión ocular con material vegetal o en usuarios de lentes de contacto.
- Amebianas: causadas por parásitos que se encuentran en el agua, son raras, pero devastadoras, especialmente en usuarios de lentes de contacto que exponen sus lentes al agua del grifo o piscinas.
Si hablamos de síntomas, en la queratitis son bastante claros: dolor ocular intenso, enrojecimiento, visión borrosa, sensibilidad a la luz (fotofobia) y secreción ocular. Si experimentas cualquiera de estos, no lo dudes de acudir a un especialista en salud ocular.

Queratocono, cuando la córnea pierde su forma perfecta
Se trata de una enfermedad desafiante. Imagina que la superficie lisa y curva de tu córnea empieza a adelgazarse y a sobresalir hacia adelante, adoptando una forma cónica. Esto es precisamente lo que ocurre en el queratocono. Este cambio altera cómo la luz se enfoca en tu retina, provocando una visión distorsionada y borrosa, que no se corrige completamente con gafas.
Aunque la causa exacta no siempre es clara, se cree que hay un componente genético y factores ambientales, como el frotamiento crónico de los ojos. El tratamiento del queratocono ha avanzado mucho. En las etapas iniciales, las gafas o lentes de contacto blando pueden ayudar. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, se necesitan lentes de contacto rígido, gas permeable (RGP) o lentes esclerales para corregir la visión de manera más efectiva.
Distrofias corneales, afecciones hereditarias que afectan la claridad
Son un grupo de enfermedades genéticas raras que afectan la claridad de tu córnea. No son causadas por una infección o una lesión; son simplemente condiciones hereditarias en las que uno o más capas de la córnea pierden su transparencia debido a la acumulación de material anormal. Existen muchos tipos:
- Distrofia de Fuchs, que es una de las más comunes y afecta la capa más interna de la córnea, el endotelio. Las células endoteliales son responsables de bombear el exceso de líquido fuera de la córnea para mantenerla transparente. Estas células mueren, lo que provoca que la córnea se hinche y se vuelva borrosa, especialmente por la mañana. Con el tiempo, puede causar visión significativamente reducida y formación de ampollas dolorosas.
- Distrofia de la membrana basal epitelial (distrofia de Cogan), afectando la capa más externa (epitelio) y puede causar episodios recurrentes de erosiones corneales dolorosas, especialmente al despertar.
El tratamiento para las distrofias corneales varía según el tipo y la gravedad. Puede incluir gotas oftálmicas lubricantes, soluciones salinas hipertónicas para reducir la hinchazón, o incluso láser (PTK) para suavizar la superficie en algunos casos.

Úlceras corneales, cuando una herida se complica
Es una herida abierta en la superficie de tu córnea, similar a una úlcera en la piel. Son extremadamente graves porque, si no se tratan rápidamente y de forma agresiva, pueden llevar a una pérdida de visión permanente o incluso a la perforación del ojo. Entre las causas más comunes son las infecciones bacterianas, virales o fúngicas. Luego está el traumatismo ocular, producto a un golpe, un arañazo o cualquier objetivo que dañe la superficie corneal. Finalmente, el ojo seco severo.
Los síntomas de una úlcera corneal son muy similares a los de la queratitis, pero a menudo más severos: dolor agudo, sensación de cuerpo extraño, visión muy borrosa, secreción purulenta, enrojecimiento intenso y sensibilidad extrema a la luz.
El tratamiento implica antibióticos, antivirales o antifúngicos potentes, a menudo en dosis frecuentes, para combatir la infección. También pueden usarse gotas antiinflamatorias para reducir la hinchazón y el dolor.
Luego de leer este contenido, debes convencerte de que tu córnea es un tesoro. Entender las enfermedades que puede sufrir te empodera para reconocer los síntomas a tiempo y buscar ayuda profesional. Mantén una buena higiene ocular, usa tus lentes de contacto correctamente, evita frotarte los ojos y, lo más importante, no dudes de agendar una cita con Glaucoma Lima Center. Tu vista es demasiado valiosa como para arriesgarla.