La retinopatía diabética es prevenible y tratable.

¿Sabías que la diabetes no solo afecta tus niveles de azúcar en la sangre, sino que también puede comprometer seriamente tu visión? La retinopatía diabética se convierte en una de las principales causas de ceguera en adultos, pero tengo una excelente noticia para ti: es en gran medida prevenible y tratable. En el siguiente artículo quiero guiarte a través de esta condición, explicarte cómo proteger tus ojos y qué opciones de tratamiento existen para mantener tu visión clara y nítida.

Entendiendo qué es la retinopatía diabética: ¿qué le pasa a tus ojos?

Imagina los pequeños vasos sanguíneos que irrigan tu retina, la parte sensible a la luz en la parte posterior de tu ojo. Cuando tienes diabetes y tus niveles de glucosa no están bien controlados, estos vasos pueden dañarse. Al principio, pueden debilitarse y filtrar líquido o sangre, lo que se conoce como retinopatía diabética no proliferativa. En esta etapa, es posible que ni siquiera notes cambios en tu visión.

Sin embargo, si la enfermedad progresa y no se maneja, la situación puede empeorar. Tu cuerpo intenta compensar la falta de oxígeno en la retina creando nuevos vasos sanguíneos anormales. Esta es la fase de retinopatía diabética proliferativa. El problema es que estos nuevos vasos son frágiles y pueden sangrar en el vítreo (la sustancia gelatinosa que llena el ojo), o incluso formar tejido cicatricial que tira de la retina, llevando a un desprendimiento de retina.

La complicación más temida, el edema macular diabético (EMD), ocurre cuando el líquido se acumula en la mácula, la parte central de la retina responsable de tu visión detallada. Esto puede causar visión borrosa o distorsionada, afectando tareas cotidianas como leer o reconocer rostros.

Existen varias señales para acudir a un examen ocular.
Reconocer a tiempo los indicios de que algo no anda bien es crucial para un diagnóstico temprano y un tratamiento eficaz. (Foto: Gemini AI / Glaucoma Lima Center)

¿Cómo prevenir la retinopatía diabética?

La mejor estrategia contra la retinopatía diabética es la prevención. Sé que puedes sentir que tienes muchas cosas que controlar con la diabetes, pero te aseguro que cada esfuerzo que hagas por tu salud general tendrá un impacto directo en tus ojos.

  • El pilar fundamental es el control riguroso de la glucosa. Mantener tus niveles de azúcar
  • Luego está el manejo de la presión arterial y colesterol. Ellos actúan como aceleradores de la retinopatía, y controlarlos es tan vital como el control de la glucosa.
  • Aunque no tengas síntomas, necesitas un examen ocular completo con dilatación de pupila al menos una vez al año. ¿Por qué dilatación? Porque permitirá ver la retina con claridad y detectar cualquier cambio minúsculo antes de que sea un problema grave.
  • Finalmente, una dieta equilibrada, ejercicio regular y dejar de fumar son hábitos que no solo benefician tu salud general, sino que también protegen tus ojos. El tabaco, en particular, daña los vasos sanguíneos y acelera el progreso de la retinopatía.

Opciones de tratamiento especializado: cuando la prevención no es suficiente

Si la retinopatía diabética ya ha comenzado a afectar tu visión, existen opciones de tratamiento que pueden detener su progresión y, en muchos casos, mejorar tu visión.

La fotocoagulación con láser es un tratamiento muy común y efectivo, especialmente para la retinopatía diabética proliferativa. Se usa este procedimiento para quemar y sellar los vasos sanguíneos anormales o para destruir áreas de la retina isquémicas (con falta de oxígeno). El objetivo es detener la fuga y el crecimiento de nuevos vasos.

También están las inyecciones intravítreas para el edema macular diabético. Estos medicamentos ayudan a reducir la hinchazón y la fuga de los vasos sanguíneos. Aunque la idea de una inyección en el ojo puede sonar intimidante, el procedimiento es rápido, generalmente indoloro y muy efectivo. La frecuencia de las inyecciones dependerá de tu caso particular.

Y en casos más avanzados también está la vitrectomía. Durante este procedimiento, se extrae el gel vítreo que está opacificado con sangre o que contiene tejido cicatricial, y se reemplaza con una solución salina o una burbuja de gas o aceite. Esta cirugía permite reparar la retina y restaurar la visión.

Debes saber que la retinopatía diabética es una condición grave, pero no tiene por qué robarte la visión. Con un control adecuado de tu diabetes, exámenes oculares regulares y, si es necesario, tratamientos especializados, puedes proteger tus ojos.

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